Compartir en Facebook

0

Salió a hombros en Juriquilla tras cortar dos orejas

José Tomás vuelve en plena forma

Amanda Isa. Juriquilla (México)04/05/14 - 08:15.

',pie:'

[DESCRIPCION]

'}};
Juriquilla

03/05/14.

Toros: Toros de las ganaderías de Fernando De la Mora y Los Encinos. Con casta y nobleza pero faltos de fuerza (7)

Toreros

JOSÉ TOMÁS:  Verde y oro. Estocada en el sitio (dos orejas). Buena estocada (saludo al tendido) Seis pinchazos y estocada (vuelta al ruedo)

FERNANDO OCHOA: Carne y plata. Bajonazo y mete saca (Aplausos). CaÍda (Oreja). Estocada trasera (silencio)

José Tomás es hombre moderno que acepta su destino a través del compromiso con el arte, hasta el punto de llegar a desafiar a la misma muerte. Contemporáneo como es , sabe del desdoblamiento de la especie en carnal y virtual. El hombre, y más el artista, sin trascender a la masa a través de toda red de información no es nadie, no existe. A pesar de conocer este hecho Tomás desafía rígido toda circunstancia relacionada con la difusión comercial. Tras secretismos sobre condiciones y cantidades económicas , exigencias para lograr el entorno más favorable y plantones a principales ferias, José Tomás sufrió el vacío el día de su vuelta. No tuvo la repercusión de otras ocasiones por negar a la masa su imagen y a parte de la élite su presencia, se presentó en en un lugar fuera del circuito de primera, pero, que a pesar de contar con un puñado de miles de asientos y 27 años de funcionamiento, ha indultado sólo dos toros en 214 festejos.

Empezó la tarde con el negado y criticado José Tomás en el ruedo, en el cielo nubes negras que cubrieron todo el día Juriquilla y su plaza. Una emoción sin éxtasis previo se respiraba en la plaza que en nada recordaba al ánimo radiante de otras reapariciones. Fue brotando la luz según llegaba la hora de la corrida. Iluminaron algunos rayos el paseillo con José Tomás y Fernando Ochoa. El torero de Aguascalientes acompañó con su despedida una reaparición, todo un contraste de emociones. Del público presente destacaba su máxima disposición a seguir el juego del de Galapagar, una gran demostración de silencio y suma atención aunque muchos con el ojo crítico del que espera la caída del ídolo. Empezó la tarde con una toro De los Encinos que daba la razón a los que sospechan de tanta facilidad para un matador serio. ‘Siempre Amigo’ se llamaba, y tan amigo que era, noble hasta la bobería, casto que no con casta y si ganas alguna de cornada como la que tuvo a mano con un subalterno. Toreó José Tomás desde el principio con una claridad deslumbrante, en el sitio exacto, recto y pausado. Pero nuestros corazones, fuesen de plebeyos anónimos , de la ‘socialité’ o del poder , seguían sin rastro del éxtasis ansiado. El toro blando embistió con clase al caballo y se desinfló con una simple vara, a partir de ahí todo resultó banal. Vimos un José Tomás en gran forma física pero con un torito que hacía parecer el evento un entrenamiento. Gran estocada y dos orejas.

La falta de trapío se repitió con su segundo que era el primero de Fernando de la Mora. Con pinta de toro pero con esa extraña sangre de la ganadería que por momentos parece no brotar. Con el Tomás trabajó con seriedad hasta encontrarle unos bellos pases con la izquierda. Llegaron unas ‘manoletinas’ ajustadas pero huérfanas del vértigo que debe poner la mordaz naturaleza del astado. Otra estocada precisa premiada con un simple saludo al tendido. José Tomás estaba a punto de cerrar la tarde sin erizar la piel de los presentes.

Y llegó el tercero, ‘Rey de Sueños’, otro de De la Mora al que recibió el torero del mechón blanco, con unas medias verónicas recias, ajustadas, lentas, arremolinadas y emocionantes que dejaban a los presentes, ahora sí , expectantes ante lo que tiene aroma de momento único. Encontró la emoción en el toro Tomás y para no perderla impidió al picador ir más allá de un picotazo. El toro con su bravura sin tocar lució en banderillas con Gustavo Campos, para luego embestir unos derechazos inertes, a media altura, perfectos, con toda la suerte cargada en la pierna fija del torero. La intensidad crecía y Tomás cambió la muleta de mano. Mostrándose al animal al natural éste le buscó con los pitones su carnalidad y lo que encontró fue el valor legendario del torero. Tomás dio un paso al frente del toro y otra zancada inalcanzable en el escalafón. Lo que sucedió acompañará a los allí presentes el resto de sus vidas. Fue la perfeccción del toréo en tres tandas de algo que debería llamarse ‘sobrenaturales’ y que aún siguen deslizandose en en al aire. El toro, con genio sometido, seguía el remolino marcado por el eje de carne que la pierna izquierda de José Tomás ancló a la arena de Juriquilla. Tan cerca estaban toro y torero que los giros eran al unísono, una sola escultura de vida para preservar en la memoria. Unas ŽmanoletinasŽ , éstas sí llenas de vértigo, y un amago de cogida que afrontó con la calma de siempre antes de tomar el acero. Siete intentos y un aviso que dejaron al de Galapagar sin mas apéndices. Daba igual, lo sublime había sucedido, los presentes se mostraban los unos a los otros sus brazos con el bello de punta.

Antes del último toro de José Tomás, Fernando Ochoa había llegado más a los tendidos que su compañero de terna. Nos dejará este elegante torero el recuerdo de su buen hacer en su segundo de la tarde con el que se volcó y al que supo llevar y sacar lo mejor con oficio y sensibilidad.

El propio José Tomás cortó la coleta a su compadre y juntos en compañía del empresario abandonaron la plaza a hombros dejando a los aficionados con la inmensa alegría de que José Tomás ha vuelto y con él la mejor muestra de lo que la tauromaquía es; transcendencia entre la vida y la muerte. José Tomás ha reaparecido en plenitud, ahora la fiesta necesita que aparezca.