El hecho de que conseguir madera para la construcción en nuestro país sea más complicado que en Escandinavia o en Estados Unidos también puede ser un freno a la hora de ponerla en uso. Giner recuerda que es un material habitual para la construcción de viviendas unifamiliares, aunque en España los trámites administrativos son diferentes a los de otros países de nuestro entorno, lo que provoca que no salga tan a cuenta su construcción.

Las casas prefabricadas son un ámbito en el que sí se encuentran edificios unifamiliares de madera, “un mercado que antes no existía”. Giner opina que en España ese concepto todavía tiene mala fama “porque se asocia a los barracones de la posguerra” pero su uso va muy ligado a este concepto donde se utiliza en forma de paneles que hacen “un bocadillo de madera con poliestireno en el núcleo”. Una solución sencilla, en algunos casos más barata pero sobre todo respetuosa con el medio ambiente.

Madera en construcciones contemporáneas

Si pensamos en construcciones actuales que hayan hecho de la madera su principal material, no se nos ocurre mejor ejemplo (y más cercano) que las Setas de Sevilla. El Metropol Parasol, diseñado por el arquitecto alemán Jürgen Mayer, está compuesto de madera laminada aunque esté material se escogió, precisamente, por problemas encontrados durante su construcción.

Un informe realizado durante la construcción avisó de la inviabilidad del proyecto tal y como estaba previsto en un primer momento. Del metal que se había previsto en un momento se tuvo que optar por utilizar madera laminada, que sí era capaz de soportar los pesos y tensiones generados por la estructura.

Otro ejemplo del uso de este material en la actualidad es la Iglesia de Knarvik en Lindas (Noruega). Construida en 2014, destaca por su torre de forma piramidal y está fabricada en madera de pino prepatinado para adaptarse así al entorno en el que se ha alzado, en plena naturaleza.